Junto a crecimiento urbano, fue clave también abrir el proyecto a la comunidad,
para lograr que se involucrará en la intervención que cambiaría
el rostro de su ciudad.
En 1996, los dirigentes vecinales del sector
Costanera, se incorporaron de participación formal y de funcionamiento
regular. El programa se convirtió entonces, en un proceso de información,
abierto a la comunidad donde se recepcionaron ideas.
Esta iniciativa,
junto a la realización de seminario y talleres y la estructuración
de un plan de difusión mediática, colaboraron a informar y con ello,
legitimar el proyecto ante la comunidad beneficiada. Con este trabajo, se despejaron
dudas sobre el megaproyecto, consolidando un respaldo mayor hacia éste.